

Rufino cuando llegó a La Maleza siendo todavía un rayón.
Rufino
Un rayón que no estaba destinado a un piso
🐾 Sobre Rufino
"Lo que más me gusta es pasar tiempo con las personas"
Especie — Jabalí
Cómo llegó — Había crecido en un piso tras ser rescatado
Llegó a La Maleza — 2019
Carácter — Sociable, curioso y cercano
Curiosidad — Su juego favorito es golpear alpacas de paja
Rufino llegó a La Maleza cuando apenas tenía tres meses. Era un rayón pequeño, con las franjas claras todavía marcadas en el lomo.
Procedía de la provincia de Jaén. Durante una cacería su madre fue abatida y las crías quedaron en manos de distintas personas que intentaron sacarlas adelante. La intención era criarlas en casa.
Pero la realidad no siempre encaja con la idea inicial.
La persona que lo cuidó consiguió que sobreviviera. Lo alimentó, lo protegió y terminó encariñándose profundamente con él. Rufino creció en un piso, conviviendo como si fuera un perro más. Llegó incluso a dormir en la cama.
Con el tiempo, la situación se volvió insostenible.
Un jabalí no es un animal doméstico. Su tamaño, su fuerza y las condiciones de convivencia hacían imposible que siguiera viviendo en un entorno así.
Cuando nos contactaron, Rufino ya no podía volver al medio natural. Había crecido en contacto directo con personas y no habría sabido sobrevivir en libertad.


En La Maleza encontró tierra que remover, espacio y otros animales con los que convivir. Aquí pudo empezar a comportarse como lo que es: un jabalí.
Rufino es uno de los más sociables del parque. Se acerca con curiosidad, reconoce voces y mantiene esa mezcla de instinto salvaje y confianza aprendida que lo hace especial.
Su historia recuerda algo sencillo: ayudar a un animal no siempre es llevárselo a casa.
A veces, ayudar es saber encontrarle el lugar adecuado.
