
Bichita y Ratón
Ni salvajes ni domésticos

Bichita y Ratón el día de su llegada
Ratón y Bichita no nacieron en el monte.
Proceden de líneas de zorros seleccionadas durante generaciones dentro del conocido experimento ruso de domesticación, un proyecto científico que estudiaba cómo el comportamiento podía modificarse mediante la selección genética.
Con el tiempo, algunos de estos animales comenzaron a criarse fuera del ámbito científico.
En su caso, llegaron a España a través de un criador que intentó desarrollar un negocio con este tipo de zorros domesticados.
Bichita era una hembra de criadero. Ratón es uno de sus hijos.
Pero cuando el proyecto dejó de ser rentable, su futuro quedó en el aire.
No son zorros salvajes.
Tampoco son perros.


Su comportamiento mezcla instinto y una socialización selectiva que no encaja ni en un entorno doméstico convencional ni en el medio natural.
Cuando nos contactaron, necesitaban un destino definitivo.
En La Maleza encontraron un espacio donde pueden vivir sin ser mercancía ni experimento, manteniendo su carácter curioso y su vínculo entre madre e hijo.
Bichita ya no está con nosotros, pero su historia sigue viva en Ratón.
Su historia plantea una pregunta incómoda: hasta dónde debería llegar la intervención humana en la naturaleza.
A veces, lo más responsable es ofrecer estabilidad cuando otros proyectos se detienen.
