
Cuando el vuelo se interrumpe
Historias que no siempre se ven


No todos los animales llegan por abandono o por convivencia con personas.
Algunos simplemente estaban volando.
Los autillos y el busardo ratonero que hoy viven en La Maleza tienen algo en común: su vuelo se detuvo de forma inesperada.
Choques con vehículos.
Colisiones con cables.
Impactos invisibles en un paisaje cada vez más intervenido.
Para un ave rapaz, el vuelo no es solo desplazamiento. Es supervivencia. Es caza. Es territorio.
Cuando una lesión impide volar con normalidad, el regreso al medio natural deja de ser posible.
Tras ser atendidos por centros de recuperación, quedó claro que no podrían sobrevivir en libertad.
Necesitaban un destino definitivo.
En La Maleza viven en un entorno tranquilo y adaptado, donde no dependen de recorrer kilómetros ni de capturar presas para mantenerse.
Su historia no es excepcional. Y ese es precisamente el problema.
Muchos accidentes de fauna pasan desapercibidos. No siempre se ven, no siempre se cuentan.
A veces el impacto no deja ruido, pero sí deja consecuencias.
