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logo La Maleza, parque de fauna, en Tramacastilla, Albarracín, Teruel

El buitre

Cuando el cielo deja de ser seguro

Un buitre leonado herido tras chocar con un aerogenerador.
Su historia recuerda que el cielo también puede dejar de ser refugio.

 

El buitre leonado está hecho para volar grandes distancias. Sus alas pueden superar los dos metros y medio de envergadura y su vida depende del aire, de las corrientes térmicas y de la altura.

Pero no todo lo que se eleva en el cielo es natural.

Nuestro buitre llegó tras colisionar con las aspas de un aerogenerador. El impacto le provocó lesiones que comprometieron su capacidad de vuelo, que fueron atendidas por el Centro de Recuperación de Albacete.

Sin poder volar con normalidad, no podía regresar al medio natural. Un buitre necesita desplazarse kilómetros cada día para alimentarse. Sin esa capacidad, la supervivencia en libertad es imposible.

Cuando llegó a La Maleza, el objetivo no era devolverlo al aire, sino ofrecerle estabilidad.

Aquí vive en un espacio amplio y tranquilo, sin la exigencia constante de buscar alimento a grandes distancias. Mantiene su presencia imponente, su mirada atenta y su comportamiento natural dentro de las limitaciones que arrastra.

Su historia no es una denuncia.
Es un recordatorio.

La transición energética es necesaria, pero el territorio es compartido. Cada infraestructura tiene impacto y cada decisión deja huella.

A veces el cielo también se vuelve frágil.

Nuestro buitre forma parte de La Maleza porque ya no podía volver a volar en libertad.

Si quieres contribuir a su alimentación y cuidados, puedes apadrinarlo.

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